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Poemas a una madre fallecida

Estos poemas para una madre fallecida encapsulan la profunda comprensión del dolor que experimentamos cuando nos vemos obligados a despedirnos de quien nos dio la vida. La pérdida de una madre es un momento de inmenso sufrimiento, ya que implica dejar partir a aquella figura que nos trajo al mundo y nos brindó amor y cuidado incondicional. 

Es por esto que, cada verso y cada palabra en estos poemas se convierten en un emotivo tributo a estas mujeres valientes y amorosas que nos otorgaron el regalo preciado de la existencia. A través de la poesía, encontramos un espacio para expresar y honrar la magnitud de su influencia en nuestras vidas.

Además de los conmovedores poemas creados por diversos autores,me pongo a tu disposición para acompañarme en este proceso doloroso, puedo ayudarte a crear un poema personalizado, diseñado específicamente para honrar la memoria de tu madre querida. Juntos, podemos mezclar las emociones y los recuerdos en un tejido de palabras que capturen la esencia única de su vida y su amor.

«A través de este acto de creación, podremos eternizar su recuerdo, transformando la pena en una celebración de la vida que vivió y el amor que compartió.«

– Francina Martínez

Como ves, las palabras tienen el poder de convertirse en un canal para nuestras emociones, permitiéndonos sublimarlas en un regalo singular para aquellos seres queridos que enfrentan uno de los momentos más desafiantes de sus vidas.

Poemas a una madre fallecida

Estos conmovedores poemas dedicados a una madre fallecida representan un hermoso tributo a su entrega inquebrantable, su compromiso infatigable y su inigualable acompañamiento a lo largo de nuestro viaje por la vida. 

Si bien es cierto que nada puede llenar el vacío dejado por la ausencia de una madre, las palabras tienen el poder de transformarse en pinceladas de amor que esculpen su recuerdo en el lienzo de nuestros corazones. Estos versos, como delicados trazos de una obra maestra, capturan la esencia de su alma y pintan una imagen que trasciende el tiempo, inmortalizando su presencia y su influencia en nuestras vidas.

A través de estas palabras entrelazadas con cariño y gratitud, podemos encontrar  un refugio donde los sentimientos y los recuerdos se funden en una sinfonía poética.

Tu amor es un faro

En el jardín de recuerdos, flores de amor brillan,

Tu esencia perdura, en el alba y el ocaso,

Madre querida, en mi corazón aún caminas,

Tu luz eterna, un abrazo cálido y manso.

 

Tus manos guiaron mi sendero con ternura,

Palabras sabias, como el viento, me acariciaron,

En mi alma, el eco de tu risa perdura,

Eres el faro que en la oscuridad siempre me guía.

 

Aunque físicamente ya no estés a mi lado,

Tus enseñanzas son mi brújula 

En cada latido, en cada sueño anhelado,

permaneces viva, en mi alma y en mi poesía.

(Autor desconocido)

No hay modo de olvidarte

¿Cómo olvidar a una madre, fuente de vida y amor?

Su esencia perdura en cada latido del corazón,

Ella, la luz que en la oscuridad brilló con fulgor,

Un lazo eterno, un legado de unión y devoción.

 

Con su llegada, el mundo cobró vida y color,

Ella siempre será el significado de la palabra amor.

¿Acaso puede la muerte apagar ese ardor?

No, su amor persiste, sin menguar, sin ocaso.

 

En cada brisa, en el río que fluye con dulzura,

En cada risa y en el llanto que se desborda,

Tu esencia perdura, una llama que perdura,

En cada latido, en cada estrella, en cada ser al que diste vida. 

 

La muerte no separa lo que el corazón atesora,

El amor es eterno, un lazo que nunca muere,

Amarte es mi huella, mi historia, mi señal. 

(Autor desconocido)

Cuando murió mi madre

Yo dije: «ahora a que la pobre Madre Tierra.

Ella robó su rostro, ella ofendió sus manos,

ella cubrió su voz para que no llame nunca».

Una voz dijo: «Vive para aprender la muerte».

Con sólo que camines te la irás encontrando.

 

Puedes llamarla al alba, susurrarle en la noche.

Cruz que encuentras y cae en tu más hondo sueño

que desciende por ti, asistida de su Ángel

y que cuando despiertas feliz fue que la viste.

-Calla, no digas más; tú eres el ángel negro (2).

Vives de hacer morir antes de mirarnos.

Te he visto, y sé tu nombre, solo no sé tu rostro.

 

Ella vive, ella vive, ella llega llamada

y también sin llamado: ella Es, tú no eres,

engendro sin amor y de ninguno amado.

Ella amó, todo amó: el niño, al día nuevo

el mar, al dulce río

al Valle y sus montañas.

 

Ella fue y ella es en sus viejas montañas

y yo la tengo y ella me tiene y nos tenemos

por gracia del fervor que Dios puso en su pecho

y gracia de aguardar que ella puso en el mío.

Ven, ven, ven, ya es la hora

en que la Tierra no rebaja ni juega

ya te sabes las tierras extrañas que no viste.

En todas nos hallarnos sin más que recordarnos.

 

Dame en este crepúsculo la seña acostumbrada

graciosa y pequeñita y no me digas nada.

Mi día ha sido el mismo

(Gabriela Mistral)

Poema a una madre

La más cercana, la más querida, la más amada y la más lejana,

Bajo la enorme ventana donde a menudo la encontraba

Sentada tan grande como Asia, sísmica de risa,

Gin y pollo indefensos en su mano irlandesa,

Irresistible como Rabelais pero más tierna para

El cojo perros y pájaros heridos que la rodean,—

Ella es una procesión que nadie puede seguir

Pero ser como un perrito siguiendo una banda de música.

Ella no mirará al bombardero ni se dignará

a dejar caer su ginebra y su escotilla en un sótano,

sino que se apoyará en la mesa de caoba como una montaña

a la que solo la fe puede mover, y por eso le envío,

oh, toda su fe y todo mi amor, para decírselo.

Que pasará del luto a la mañana.

(Jorge Barker)

Aunque no podamos abrazarla físicamente, estas líneas amorosas se convierten en un abrazo eterno para el alma de nuestra madre, un retrato poético que perdura en los corazones de aquellos que la amaron y que perpetúa su legado a través del arte intemporal de la poesía. En cada verso, estamos tejiendo una conexión duradera que trasciende la realidad terrenal y se convierte en un recordatorio constante de su amor y su influencia que perdurará a lo largo de las generaciones.

Poemas a la muerte de una madre

Si estás en búsqueda de poemas para la muerte de una madre, a continuación quiero compartir contigo una emotiva recopilación de textos poéticos cuidadosamente seleccionados. 

Estos versos han sido tejidos con la sutileza y la profundidad necesarias para transmitir el amor inmenso que albergamos en nuestros corazones por aquella que nos dio la vida. A través de estas palabras entrelazadas con el cariño y la nostalgia, encontrarás una forma conmovedora de expresar tus sentimientos y de rendir homenaje a la hermosa conexión que compartiste con tu madre. 

Nos sonreíste y te fuiste

A mi madrecita querida,

te fuiste sin despedirte,

sin decirnos adiós.

 

Fue un dia como cualquiera,

te levantaste de la cama,

te vestiste y te fuiste.

 

Al llegar a la puerta,

te volviste a mirar,

nos sonreíste y te fuiste.

 

Nunca imaginé que sería

la última vez que te vería,

que te abrazaría.

 

Ahora te has ido para siempre,

dejándonos aquí atrás,

sin saber qué hacer.

 

Sólo nos queda llorar,

porque ya no estas aqui,

pero en nuestros corazones

siempre estarás.

(Elena Roldán)

Se siente como si fuera ayer

yoestoy aquí en tu tumba,

Mamá, y no puedo creer que te hayas ido.

Se siente como si fuera ayer

estabas aquí conmigo,

riendo, bromeando y amándome.

Ahora te has ido y estoy solo,

pero sé que estás en un lugar mejor.

te veré de nuevo un día,

pero hasta entonces,

Te mantendré en mi corazón.

(Caridad Santamaría)

Sin ti la vida no es igual

Sin ti la vida no es igual

Extraño tu presencia, tu calor, tu amor

Tú fuiste quien me hizo sentir como en casa.

Ahora que te has ido, me siento solo

Estoy tratando de ser fuerte, estoy tratando de ser valiente

Pero sin ti, simplemente no me siento completo

Sé que estás en un lugar mejor

Pero desearía que estuvieras aquí conmigo hoy

Sé que nos volveremos a encontrar algún día.

Pero hasta entonces, te mantendré en mi corazón.

Apreciaré nuestros recuerdos juntos

Y nunca olvidaré lo mucho que me amabas

Adiós por ahora, mi querida madre

Sé que me estarás cuidando

Hasta que nos volvamos a encontrar, 

te mantendré cerca de mi corazón.

(Martha Hernández)

Eres un ángel que ve desde el cielo

A mi madre, querida y amada

te has ido para siempre

y aunque te extraño mucho

sé que estás en un mejor lugar.

 

Eres un ángel que ve desde el cielo

mi guía y mi protector.

 

Gracias por todo lo que has hecho por mi

por ser mi madre, mi amiga y mi confidente

tus recuerdos viven en mi corazón.

 

Por siempre serás mi madre.

Te quiero con todo mi corazón

Descansa en paz, mi amor.

(Felipe Segura)

Cada poema es un reflejo de ese amor que trasciende el tiempo y el espacio, creando un puente entre el mundo terrenal y el etéreo, donde su memoria perdurará en la belleza intemporal de la poesía.

Poemas personalizados para una madre fallecida

En el transcurso de mi viaje como escritora de poemas, he tenido el privilegio de recibir numerosos correos con una petición conmovedora: «Necesito poemas en honor a mi madre fallecida, que puedan inmortalizar el amor que sentimos.» En esos momentos, mi corazón se expande con gratitud al saber que puedo ofrecer un apoyo significativo al convertir recuerdos preciosos en versos que capturan la esencia de cada uno de esos momentos que laten eternamente en el alma. 

Encontrar las palabras adecuadas puede ser un desafío, pero a través de mi servicio de poemas personalizados, podemos explorar el abanico de posibilidades lingüísticas para hallar las expresiones que reflejen con fidelidad lo que resuena en tu corazón. Basta con que me contactes, y juntos desplegaremos un abanico de sentimientos y experiencias, fusionando tus emociones con mi habilidad de plasmarlas en palabras, dando origen a un tributo inigualable en forma de poema para tu madre fallecida.

«Permíteme ser la voz que convierte tus pensamientos en líneas cautivadoras, el tintero que da vida a tus sentimientos más profundos. Un homenaje único, tejido con amor y cuidado, que permanecerá como un legado en la memoria de todos los que lo lean.»

– Francina Martínez

Estos poemas personalizados en memoria del fallecimiento de una madre representan una elección ideal para compartir como parte de discursos de despedida, para crear recordatorios íntimos de la vida materna o enviar en tarjetas de pésame a aquellos seres cercanos que enfrentan una etapa de profundo dolor. 

Cada palabra cuidadosamente seleccionada se convierte en un tributo significativo que honra la esencia única de esa madre amada, permitiendo que su legado perdure a través del arte de la poesía. Ya sea en una celebración íntima, una ceremonia conmemorativa o como un apoyo sincero en momentos difíciles, estos poemas encapsulan la profundidad de los sentimientos y expresan el amor inextinguible que trasciende el tiempo y el espacio.

No dejes que tus emociones queden sin expresión, házme partícipe de tu historia para crear juntos una obra maestra que celebre el amor que tu madre te brindó y honre su memoria de manera eterna. Juntos, podemos transformar el dolor en poesía y la añoranza en un tributo conmovedor. No dudes en escribirme y empecemos a construir un poema que resuene en el corazón de quienes lo compartan, manteniendo viva la llama de su recuerdo.

flores para poemas de una madre fallecida

Francina Martínez

Recuerdo que mis comienzos en esto de la poesía fueron desde bien pequeña. A menudo mi padre me pregunta por las rimas de alguna palabra y se sorprendía cuando le daba varias respuestas de forma rápida.

Puedes enviarme un e-mail a través del siguiente formulario y explicarme el tipo de poema personalizado que necesitas. Si te resulta más sencillo, puedes enviarme un email a francina@poemasamedida.com. Si lo prefieres también puedes enviarme whatsapp o un audio al teléfono:
690 874 378

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